Las sacaveras de Oviedo: pequeños dragones en el corazón de la ciudad

Entre los habitantes más singulares de Oviedo hay uno que pasa casi siempre desapercibido. Es la sacavera, nombre tradicional asturiano de la salamandra, un pequeño anfibio negro con llamativas manchas amarillas que todavía vive en jardines, muros y rincones húmedos de la ciudad.

Las salamandras ovetenses se han identificado tradicionalmente con la subespecie Salamandra salamandra bernardezi. Aunque el nombre pueda parecer repetitivo, es correcto: Salamandra es el género, salamandra la especie y bernardezi la subespecie. Sus poblaciones urbanas resultan especialmente interesantes porque han conseguido sobrevivir durante generaciones en espacios completamente rodeados por calles y edificios.

Sacavera o salamandra de Oviedo

Sacavera, nombre tradicional de la salamandra en Asturias.

Son animales discretos y principalmente nocturnos. Durante el día permanecen ocultos entre piedras, grietas, raíces y otros refugios húmedos. Es más fácil observarlos en noches templadas y lluviosas, cuando salen de sus escondites para alimentarse y desplazarse.

¿Por qué son tan especiales?

Una de las claves de su supervivencia en el medio urbano está en su forma de reproducción. Estas salamandras pueden dar a luz crías ya metamorfoseadas, capaces de desenvolverse en tierra sin necesitar una charca permanente en la que completar una fase larvaria acuática.

Esta adaptación resulta especialmente útil en el centro histórico de una ciudad, donde existen jardines, muros de piedra y refugios húmedos, pero escasean las masas de agua estables que necesitan otros anfibios para reproducirse.

Su coloración negra y amarilla es otra de sus características más reconocibles. Como sucede con otras salamandras, las glándulas de su piel producen sustancias defensivas, por lo que no deben manipularse. Si encuentras una, lo mejor es observarla sin tocarla y dejar que continúe su camino.

Dónde viven las sacaveras de Oviedo

Las sacaveras han sido especialmente conocidas en el casco histórico de Oviedo. Existen poblaciones asociadas al entorno de la Catedral, al antiguo cementerio de peregrinos y al monasterio de San Pelayo, además de otros jardines y zonas verdes de la ciudad.

También se han localizado salamandras en otros espacios urbanos, entre ellos el Campo de San Francisco. Los pequeños jardines aislados por calles y construcciones funcionan como auténticas islas verdes en las que estos anfibios han podido mantenerse.

Encontrarlas no siempre es sencillo. Sus hábitos nocturnos y su tendencia a permanecer escondidas durante los periodos más fríos o secos hacen que miles de personas pasen cada día junto a sus refugios sin sospechar que están allí.

Una salamandra unida a la historia de Oviedo

La relación entre las sacaveras y la ciudad no es reciente. La presencia de salamandras en el entorno catedralicio quedó incluso reflejada en el arte: pueden encontrarse representaciones de estos animales en elementos históricos de la Catedral de Oviedo, como la sillería del coro y un capitel del claustro.

Con el tiempo, la sacavera se ha convertido también en un pequeño símbolo popular de Oviedo. Sus colores amarillo y negro han inspirado equipaciones vinculadas a la historia futbolística de la ciudad, y su figura aparece en iniciativas culturales y divulgativas dedicadas a este peculiar habitante urbano.

Su supervivencia en pleno centro urbano recuerda que Oviedo no es solamente patrimonio monumental. Entre sus edificios históricos permanece también un patrimonio natural discreto y sorprendente que ha convivido durante siglos con generaciones de ovetenses.

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