Capilla de Santa Eulalia de la Catedral de Oviedo
La Capilla de Santa Eulalia es uno de los espacios barrocos más singulares de la Catedral de San Salvador de Oviedo. Fue concebida a finales del siglo XVII como un gran relicario monumental destinado a custodiar y exponer a la veneración las reliquias de Santa Eulalia de Mérida, patrona de la Archidiócesis, de la ciudad de Oviedo y del Principado de Asturias.
Capilla de Santa Eulalia de Mérida, Catedral de Oviedo. Fotografía: Zarateman / Wikimedia Commons, CC0.
Una capilla para las reliquias de Santa Eulalia
Las reliquias de Santa Eulalia llegaron a Asturias durante el reinado de Silo, en el siglo VIII, y posteriormente fueron trasladadas a Oviedo por Alfonso II. Durante siglos se conservaron en la Cámara Santa.
A finales del siglo XVII, el obispo fray Simón García Pedrejón impulsó la construcción de una capilla propia que permitiera custodiar las reliquias con mayor solemnidad. Las obras se desarrollaron entre 1690 y 1696 y fueron dirigidas por los arquitectos avilesinos Francisco Menéndez Camina, padre e hijo.
La nueva capilla se levantó en el costado septentrional de la Catedral y fue concebida también como panteón del propio obispo García Pedrejón, cuyos restos fueron trasladados al recinto en 1702.
Una de las grandes obras del barroco asturiano
Frente a las formas góticas predominantes en buena parte de la Catedral, la Capilla de Santa Eulalia presenta un espacio de carácter plenamente barroco. Su planta centralizada responde a su función de capilla-relicario: el espacio se organiza alrededor del baldaquino que ocupa el centro.
La cubierta está dominada por una gran cúpula apoyada sobre pechinas. Muros, pilastras, arcos y cubierta presentan una abundante decoración pétrea, con motivos vegetales y figurativos que producen un acusado efecto ornamental.
En las pechinas de la cúpula aparecen escenas relacionadas con el martirio de Santa Eulalia, inspiradas en una pintura que Diego Valentín Díaz realizó en 1640 y que actualmente se conserva en la sacristía de la Catedral.
El baldaquino central
El elemento que concentra la atención en el interior es el baldaquino o templete, realizado en 1697 por el escultor Domingo Suárez de la Puente y el ensamblador Juan García de Ascucha. Fue concebido para albergar la arqueta con los restos de la santa y permitir que los fieles pudieran circular a su alrededor.
Baldaquino y decoración de la Capilla de Santa Eulalia. Fotografía: Zarateman / Wikimedia Commons, CC0.
El proyecto original incluía una decoración escultórica aún más abundante. El baldaquino estuvo rodeado por veintidós ángeles, de los que únicamente se conserva una parte. En su zona superior destaca la imagen de la Inmaculada, obra de Domingo Suárez de la Puente.
La arqueta de Santa Eulalia
En el centro del conjunto se custodian las reliquias de la mártir dentro de una extraordinaria arqueta de plata nielada de época califal, datada en el siglo XI. La pieza presenta decoración de carácter oriental y escenas cortesanas enmarcadas por formas polilobuladas, además de una inscripción en caracteres cúficos.
La presencia de una pieza islámica medieval convertida posteriormente en relicario cristiano añade un especial interés histórico y artístico al conjunto y convierte a la capilla en uno de los espacios más singulares del templo.
Santa Eulalia y Oviedo
Santa Eulalia de Mérida fue una joven mártir cristiana de comienzos del siglo IV. Su culto adquirió una enorme importancia en Asturias después del traslado de sus reliquias al territorio asturiano y, posteriormente, a Oviedo.
En el siglo XVII su patronazgo quedó estrechamente ligado a Oviedo y a Asturias. Su festividad se celebra el 10 de diciembre, fecha en la que la Catedral mantiene una especial tradición litúrgica en torno a sus reliquias.